1ª
Lectura: El principito
Antoine
de Saint-Exupéry (1900-1944)
Nunca había tenido un blog, así que espero no
aburrirlos con mi contenido.
Siempre me ha
gustado la lectura sin embargo, desde que terminé la licenciatura descuide al hábito de leer, no tanto por
flojera, más bien por las diferentes ocupaciones del trabajo. Ahora que
incursione nuevamente como estudiante, disfruto mucho cada libro que nos es
recomendado por nuestros maestros.
Sinopsis
El principito
pasa sus días quitando los baobabs que intentan echar raíces en su hogar, el
asteroide B 612, pues podrían partirlo en pedazos. Un día decide explorar otros
mundos. Visita seis planetas, cada uno habitado por un personaje distinto, que
le mostrará lo vacías que se vuelven las personas conforme pasan los años. Una
denuncia contra el mundo de los adultos y contra una sociedad que se ha
olvidado de las cosas importantes de la vida.
El principito: personaje principal del libro, toda la historia está basada en él. Es
un niño que viaja de planeta en planeta haciendo preguntas que se dan por
hechas, y que no interesan a nadie. Vive en un pequeño planeta que podríamos
identificar no como un planeta, sino como su propia vida, así el resto de
planetas que visita son en realidad las vidas de otras personas que conoce. El
hecho de que su planeta sea tan pequeño viene a decirnos que tiene mucho por
vivir y aprender.
El aviador: coprotagonista, es un adulto que
intenta razonar y actuar como un niño, pero sabe que en realidad no lo es, que
ha perdido su condición pero intenta recuperarla. Es nuestra propia imagen,
nuestro reflejo en la historia, el personaje que nos identifica dentro de la
novela y que nos hace ver cómo deberíamos ver las cosas y cómo en realidad las
vemos, cuando nos critica con frases como: «Si les decimos a las personas
mayores: “He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las
ventanas y palomas en el tejado”, jamás llegarán a imaginarse cómo es esa casa.
Es preciso decirles: “He visto una casa que vale cien mil francos”. Entonces
exclaman entusiasmados: “¡Oh, qué preciosa es!”. Por sus características,
podemos identificar al narrador con el propio autor que nos va guiando a lo
largo de la historia.
El cordero: personaje aparentemente irrelevante pero de gran significado. Es un
amigo que lo ayudará a librarse de los problemas que pueda tener o surgirle,
pero como todos los amigos sin querer, algún día, pueden volverse en tu contra
y hacernos daño.
El farolero: son los trabajadores que incansablemente se dedican a servir.
La caja: en un achaque de ira por no saber dibujar el cordero, el autor dibuja
una caja y dice: “Esta es la caja. El cordero que quieres está dentro”.
Imaginación es lo que se necesita para ver lo que hay dentro, la caja es una
alusión a la imaginación que los adultos ya no suelen usar.
La rosa: Se trata del ego, nos pone de manifiesto el amor del principito. La
Rosa no es una flor cualquiera, es su amor. Es espléndida, es magnífica entre otras
muchas, y es única en su “planeta”. Ha habido otras, pero esta es la que ha
“florecido” y perdura, es la metáfora de la mujer que ama, que se ha quedado
para siempre en su corazón. Bonita, huele bien, perfecta y, al mismo tiempo,
llena de imperfecciones. Es frágil, hay que cuidarla, mimarla, estar siempre
atento; además es orgullosa, vanidosa, egoísta y mentirosa. Aun así es su flor,
única entre otras. Pone de manifiesto la inocencia del principito, su
inexperiencia. Responsable de la huida del principito por crearle una gran
confusión con su forma de hacer o decir las cosas.
Los baobabs: son los malos hábitos, pensamientos y problemas, hay que solucionarlos
antes que sean demasiado complicados, es la moraleja que nos deja el autor,
cuando nos alerta: ¡Niños, atención a los baobabs! Los niños somos nosotros.
Hay que tener disciplina, cuidado, estar atento siempre para diferenciar lo
bueno de lo malo y actuar en consecuencia.
Los volcanes: son las emociones y tareas comunes del día a día, no son un problema
como los baobabs, son simplemente cosas que hay que hacer para que todo vaya
bien, y hay que hacerlo aunque no nos guste, aquí se vuelve a hacer hincapié en
la disciplina.
El fanal o globo: la protección, los celos o los mimos y cuidados que hay que tener para
que la “Rosa” se sienta protegida y querida, aunque realmente no los necesita.
El zorro: personaje medular de la historia, quien hace ver al Principito la
esencia, pero también las dificultades y costos de la amistad.
El rey: habitante del primer planeta, quien representa a los jefes y reyes que
quieren ser obedecidas.
El avaricioso: representa la vanidad y el egoísmo
del hombre, encarna el deseo de reconocimiento y admiración social. Este
personaje nos recuerda que la apariencia no es lo importante, no sirve para
nada, no es realmente importante si estás solo, la vanidad es un defecto que
todos tenemos, queremos ser más y sentir que somos mejores.
Consultado el 21 – 10 – 2018 en:
https://es.wikipedia.org/wiki/El_principito
Frases
En la siguiente
tabla recopilo las frases que más me gustaron y la enseñanza que me dejaron:
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Fue el
tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante.
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La
diría compañía de las personas que nos rodean crea lazos importantes por
mucho tiempo
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Todos
los mayores han sido niños. (Pero pocos lo recuerdan).
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Con forme pasa el tiempo, a
veces cambiamos de actividades y pensamientos que cuando niños, nos daban
alegría.
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Bebo
para olvidar que soy un borracho
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Cuando nuestros problemas nos invaden y de una u otra forma
queremos evadir nuestra realidad.
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No era
más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora
es único en el mundo.
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La amistad debe basarse en
buenos sentimientos y predicar valores para crear un verdadero vínculo.
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Me
pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que, algún día, cada uno
de nosotros pueda encontrar la suya.
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Sea cual sea nuestro destino en la vida, siempre estará lleno
de oportunidades para los que no se dan por vencidos.
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Si
vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, desde las tres yo ya empezaría
a ser dichoso.
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Ejemplo de una buena amistad,
donde la alegría invade tan solo por el hecho de verse.
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No se
ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible para los ojos.
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No debemos hacer prejuicios.
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Únicamente
los niños saben lo que buscan.
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Porque se guían con bondad y
pureza, más que por beneficios.
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Lo que
embellece al desierto es el pozo que oculta en algún sitio.
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Todos los problemas esconden una enseñanza.
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Nunca
se siente contento uno donde está.
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En ocasiones no sabemos valorar
lo que tenemos.
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Cuando
uno está verdaderamente triste, son agradables las puestas de sol.
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Cuando los problemas nos consumen, hace falta despejar la
mente para tener una mayor claridad del panorama, posiblemente, actividades
sencillas nos puedan ayudar.
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Antoine
de Saint-Exupéry (1900-1944)
(Lyon, 1900 - en el mar
Tirreno, 1944) Novelista y aviador francés; sus experiencias como piloto fueron
a menudo su fuente de inspiración. Tercero de los cinco hijos de una familia de
la aristocracia (su padre tenía el título de vizconde), Antoine de Saint-Exupéry
vivió una infancia feliz en las propiedades familiares, aunque perdió a su
progenitor a la edad de cuatro años. Estuvo muy ligado a su madre, cuya
sensibilidad y cultura lo marcaron profundamente, y con la que mantuvo una
voluminosa correspondencia durante toda su vida.
Antoine de Saint-Exupéry
Su interés por la mecánica y la aviación
se remonta a la infancia: recibió el bautismo del aire en 1912, y la pasión de
volar ya no lo abandonaría nunca. Después de seguir estudios clásicos en
establecimientos católicos, preparó en París el concurso de entrada en la
Escuela naval, pero no logró su objetivo y se inscribió en Bellas Artes. Pudo
aprender el oficio de piloto durante su servicio militar en la aviación, pero
la familia de su novia se opuso a que se incorporara al ejército del aire, por
lo que se resignó a ejercer diversos oficios, al tiempo que frecuentaba los
medios literarios.
El
año 1926 marcó un giro decisivo en su vida: publicó su narración breve El aviador en la prestigiosa revista literaria Le Navire d'Argent, dirigida por Jean Prévost, y
consiguió un contrato como piloto de línea para una sociedad de aviación. A
partir de entonces, a cada escala del piloto correspondió una etapa de su
producción literaria, alimentada con la experiencia. Mientras se desempeñaba
como jefe de estación aérea en el Sahara español, escribió su primera novela, Correo del Sur (1928).
La
escala siguiente fue Buenos Aires, al ser nombrado director de la Aeroposta
Argentina, filial de la Aéropostale, donde tuvo la misión de organizar la red
de América Latina. Tal es el marco de su segunda novela, Vuelo nocturno. En 1931, la bancarrota de la
Aéropostale puso término a la era de los pioneros, pero Saint-Exupéry no dejó
de volar como piloto de pruebas y efectuó varios intentos de récords, algunos
de los cuales se saldaron con graves accidentes: en el desierto egipcio en
1935, y en Guatemala en 1938.
En
los años treinta multiplicó sus actividades: cuadernos de invención,
adaptaciones cinematográficas de Correo del Sur en
1937 y de Vuelo nocturno en 1939, numerosos viajes (a Moscú, a la
España en guerra), reportajes y artículos para diversas revistas. Durante su
convalescencia en Nueva York, después del accidente de Guatemala, reunió por consejo
de André Gide
los textos (en su mayor parte artículos ya publicados) que se convirtieron en Tierra de hombres (1939).
Consultado el 21 – 10 – 2018
en:
https://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/saint__exupery.htm